domingo, julio 19, 2009

Assilah - Rabat, con Fiona.

Describir 180 kilómetros de viaje en carretera en moto, debería resultar fácil: "Pasamos por tal pueblo, tardamos tanto, paramos allí..."
Pero no.
Para ir desde Assilah hasta R
abat, a pesar de todos los buenos consejos. Akhmed, la web del Hotel Al-Alba, las guías del turista; todos indican que la mejor opción es siempre la autopista - ya hablaremos de la autopista A1 -
A pesar de todos los buenos consejos, digo, cogimos a Fiona - Kawasaki ZRX1200R, green, big, powerful - y nos metimos por la N1.
Algo de color local era el objetivo. Y conseguimos toda la paleta.
Describir 180Km de viaje por la N1, desde Assilah hasta que no pudimos soportar más las avalanchas de color local y, a unos 40 Km de Rabat, tomamos la A1, no es fácil.

Notas de color:

Metálico:
El del color de las llaves que agitan ante ti los que, según suponemos, alquilan viviendas de verano, en las salidas (o entradas, según se vaya) en Assilah - o Asilah, Arcila... -
Verde: El del paisaje. Sorprendente, hermoso en su relieve, en lo plano cuando estás por Alcazarquivir, el de la guerra del Protectorado.
Amarillo: El de los melones en los puestos de carretera. Manchas asaltan la vista y el olfato. Personas que esperan la venta, viendo pasar la vida en donde mismo duermen.
Ocre: El de los chamizos de los trabajadores en el tajo.
Marrón oscuro: El de los borriquillos, tamaño perro grande, que tiran de pata con el niño arriba. Algo más claro, el marrón café con leche de los caballitos que tiran, pausadamente, con una resignación enorme, del carrito.
Rojo: El de los gorros de las señoras que, montadas en su borriquito, vienen de lavar y suben con el agua fresca para la casa.
Rojo: Más tierra, el de la cerámica de los puestos.
Brillo: El del asfalto curado de los años, el sol y la suciedad que han ido dejando los vehículos que pasan. Huele a caída, a no pases de noche, a ¡cómo tiene que ser esto cuando llueve!
Multicolor: Pero en tonos apagados de ropa mil veces lavada, el de la gente que cruza, no importa cómo, no importa dónde, la carretera. O que anda por su lado, que ni te mira. Algunos lo hacen, como si no estuvieras allí, como si acabaras de salir de la antena parabólica de la tele. Antenas en todas las casas.
Gris: El de la policía (no nos preguntéis cuál, hay muchas y de muchas clases), que te para y te pregunta que en qué idioma. A ver si te pillan en algo y te metes en la autopista de peaje. Autopista donde te espera el gris del radar.
Polvo: El de los pueblos por donde pasas. Larache, El Zuk el Aarba, Kenitra y otros que no recordamos. Gente. Tráfico endiablado - ¿por qué este pueblo, que jamás parece tener prisa, la parece tener toda cuando se monta en el coche? -. El de los hombres pidiendo que entres en su venta a comer. El de las casas de Larache (AÑO 1910) que se caen de viejas, como el castellano que sólo los viejos hablan más allá de lo comercial. Casas del tiempo de España, reutilizadas en escuelas, institutos geológicos o lo que sea.
Negro: El del humo del escape del autobús blanco, puertas abiertas. Portón del motor también abierto, velocidad de circuito de Jerez, rozando la fila de gente que vuelve de El Mercado del Martes en su borrico, en su carrito, en su moto china de 150cc y tres ruedas y plataforma, como un isocarro de toda la vida (cuanto huele esto a la España de cuando era pequeño y alquilaba el triciclo por dos cincuenta). Furgoneta Mercedes de frente, luces largas. Autobús que se bambolea de lado a lado, furgoneta al arcén. Taxi blanco que te adelanta a comer humo. Puerta que se abre a centímetros del borrico. Risa, con un poco de pánico, dentro de los cascos. Negro de vuelta al asfalto cuando termina el videojuego. ¿Quién quiere una PSP si puede conducir por la N1 en moto, un martes?

martes, marzo 31, 2009

Con Eva, Manolo, Mari Carmen y mi Paula en el Cole, haciendo un acompañamiento.

Este martes por la tarde nos hemos venido al cole a trastear con los ordenadores, investigando un poco sobre chats, foros y blogs con Manolo y Mari Carmen, dos participantes del https://www.andaluciacompromisodigital.org/.