domingo, julio 01, 2012
Ya estamos volando. Después de un buen rato de espera Irlanda ¡allá voy!
No es que me atraiga especialmente este país en un primer momento, hubiera preferido Londres. Seguro que Paula también hubiera preferido Londres, que está Camden Town. Pero me toca Dublín, y no me voy a quejar, porque es un regalo extraordinario.
El viaje en coche impecable, todo el mundo a su hora. Algo menos de dos para. Llegar al aeropuerto. El embarque se suponía a las doce y veinticinco, ha sido a las una y treinta. Asiento 13H. Delantero, en pasillo. El avión es un Airbus 330, de los de filas de dos, cuatro, dos asientos. Aquí hay más gente que en el colé, seguro.
Hemos despegado a las dos menos cinco. Se suponía que la hora de salida era las una menos diez. El piloto dice que va a correr más, para recuperar un poco de retraso. Llevo una pantalla delante, con el mapa y estamos a la altura de Albacete Ana las dos y veinte. En el avión, menos la pantalla, todo es de pago. Y dejan escapara u olor a comida rica, de pago, que es una tortura. Menos mal que tengo mis palitos de apio para consolarme el hambre y los movimientos de gases que llevo. Por cierto, los irlandeses que van en este avión han tenido hijos como nadie. Los hay por todos lados. Pero no arman tanto escándalo como si fueran españoles, eso sí.
Lo dejo, que me mareo. El tipo del asiento de ventanilla que llevo al lado duerme desde que salimos de Málaga, y me parece que no va a parar. A ver si le echo una carrera.
En vez de echarle una carrera, me he tomado un té. La cucharita tiene un cuchillo en el mango, con lo cual me he podido tomar un kiwi. Y después e comprobado lo guay que son los servicios del avión. A escribir un poco, despacio, con el teclado dividido.
14:24 estamos a la altura de Gien!
Hora irlandesa, a partir de ahora.
Hemos llegado con sólo treinta y cinco minutos de retraso. El piloto ha corrido.
Aquí es el invierno. Frío, algo de lluvia, cielo gris. El hotel de Dublín, pero muy bien. La cena, a las siete, califiquemosla de pobre. Un platito de pasta con verduras y una manzana. Dos pintas de cerveza y al LUAS (tranvía ligero) al centro, solito.
El centro de Dublín me recibe con el guarda cerrando el parque, pobres pidiendo por la calle y poco más. Es como un pueblo grande. But it's wonderful world!
Más fotos en www.facebook.angelgeldhof
Me vuelvo, no entiendo lo que dicen en el tranvía, el gaé, que solo lo habla la locutora del LUAS es infernal. He hecho algunas fotos. Ahora las veo y las subo. El internet del hotel funciona poco. No vale para FaceTime...
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